lunes, 22 de octubre de 2012

No existen días más tristes en mi vida ni en los que piense que todo es más injusto de lo que podía llegar a imaginar. Odiaré para siempre el sonido del teléfono, porque siempre me va a recordar a esa fatídica llamada por la que hoy aun lloro. 
No quería ni imaginarme que esto podía pasar. Es algo que siempre pensaba que le pasaba a la gente pero que a mí nunca me iba a ocurrir...qué ilusa. Ojalá la vida fuera eterna. Ojalá pudiera verte aun sonreir, hacerle burlas a mami por detrás, escuchar tus chistes malos, pelear contigo hasta que me sacaras de quicio, escucharte roncar de madrugada.... 
Son tantos recuerdos que me es imposible no derramar lágrimas cuando me vienen a la mente. Nunca fuiste perfecto, pero siempre fuiste TÚ. 
Se ha ido de mi vida uno de los pilares fundamentales, y la verdad es que no sé si algún día superaré este golpe. Supongo que con el tiempo me acostumbraré a echarte de menos, a extrañarte... Pero me cuesta pensar en ese día. Me cuesta saber que no voy a llegar a casa y vas a preguntarme cómo estoy, o que me preguntes a dónde voy cuando salgo a la calle... Que me des tus consejos siempre, o tu apoyo. Que me llames en épocas de exámenes y me hagas llorar diciéndome que yo puedo, que solo me queda un poquito más de esfuerzo, que confías en mi.......
Hoy soy yo la que confía en ti y en tu fuerza...así que por favor tranmítemela. Te necesito más que nunca. Eres el único que podría calmar esta rabia que tengo dentro por no haber podido decirte tantas cosas... Espero que estés donde estés, y confío en ello, me cuides como has hecho siempre; que siga siendo tu ojito derecho y que me quieras como me has querido toda mi vida. 

Algún día pintaremos otro cuadro como el que pintamos en el 2000, pero esta vez en un lugar mejor. Te prometo que habré mejorado mi manera de dibujar. Te amo por encima de todo papá... Descansa. 3.10.2012





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